A veces no
es fácil entendernos a nosotros mismos, somos tan complejos, complicados y
absurdos que hacemos de la vida, sin darnos cuenta, un puré. ¿No les ha pasado
que encontramos personas que en otros tiempos eran los cerebritos de la clase y
hoy día no saben qué hacer con sus vidas? Y que aquella persona por la que no
apostábamos ni 20 Bolívares se ha convertido en un excelente empresario, padre
y esposo?. Estas diferencias se deben a la inteligencia emocional que es la
capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para
manejarlos que algunas personas han desarrollado efectivamente.
Las
definiciones tradicionales hacen hincapié
en los aspectos cognitivos, tales como la memoria y la capacidad para
resolver problemas, sin embargo actuales estudios indican que la inteligencia
emocional nace de los aspectos no cognitivos. Edward Thorndike (1920)
definió la Inteligencia Emocional como "la habilidad para comprender y
dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en
las relaciones humanas".
La Inteligencia
Emocional ha cobrado relevancia desde el reconocimiento y la validación de las
emociones y son un factor fundamental para alcanzar el éxito en nuestras vidas.
Es sabido que las personas que manejan mejor las situaciones en las cuales se
involucran otras personas, son más conscientes de sí mismas y de las
necesidades de las y los involucrados.
Las
Emociones como el miedo, el amor, la rabia, la tristeza, la alegría entre
otras, controlan la química de nuestro cuerpo, es por eso que es necesario
ejercitar el autocontrol y así poder
lograr un equilibro en nuestras actuaciones. Sin embargo, todo aquello que de
alguna manera u otra nos hace daño es preferible evitarlo y buscar aquello que nos da placer y alegrías ya que
nos incentiva la motivación y la inteligencia cerebral. La Inteligencia
Emocional nos ayuda a conocernos y a conocer a otros, poder compartir saberes
y proyectar positivamente lo que
queremos expresar.
Lograr
desarrollar la inteligencia emocional no es fácil, sin embargo, es un ejercicio
necesario de hacer para poder encontrar nuestro equilibrio espiritual y en consecuencia
la paz. Por lo tanto, es recomendable observar nuestras emociones que son el
principio motor de nuestro comportamiento, cultivando así nuestra relación
interna y desarrollando el autoconocimiento.
.jpg)
